Relato 1
Subiendo las escaleras como siempre con prisas y distraída cuando de pronto alguien me toma por la mano y me atrae hacia él, me recuesta en la pared y me impide moverme apoyando su cuerpo contra el mio. Me asusto, cierro mis ojos y pienso quien podría estar haciéndome algo así pero no viene nadie a mí mente, mientras pienso me doy cuenta de que no me hacen nada así que respiro profundo y abro los ojos, no puedo disimular mi sorpresa, era él, el objeto de mis más profundos deseos, cómo es esto posible. Él me mira de vuelta me da una de sus medias sonrisas, tan sensual como siempre, y me besa. Me quedo en shock pero reacciono rápidamente no quiero que piense que soy tonta y lo beso de vuelta, mi excitación comienza a crecer a niveles desconocidos para mí hasta ahora y creo que él puede notarlo porque me besa con más deseo y de forma más profunda e intensa, casi desesperada. Me lame los labios, me muerde el labio inferior y me hace temblar, mete su lengua experta en mi boca y mis rodillas comienzan a fallar, hasta que de pronto me toma por la cintura me aprieta contra él y siento su miembro duro y caliente contra mi cadera, me sorprende y el lo nota, entonces deja de besarme en la boca y se desvía a mi cuello. Mientras me besa el cuello y la oreja, con una maestría impecable me da la vuelta y me aprieta nuevamente, siento su sexo contra mi trasero, mucho más duro que antes y me susurra en la oreja: -quiero hacerte el amor-.
Mi cuerpo ya no aguanta la excitación del momento y se me escapa un gemido de placer que logra excitarlo aún más y vuelve a ponerme de frente a él abre mi camisa y comienza a tocar mis pechos mientras me besa, poco a poco baja a mí pechos y los lame, muerde mis pezones arrancandome grititos y gemidos de placer.
Muero de nervios porque seguimos a un costado de la escalera y alguien podría descubrirnos pero la adrenalina y la excitación que él me provoca puede conmigo y decido tocarlo yo también pongo mi mano sobre su miembro lo siento y lo acaricio, lo masajeo, hasta que me desespero entonces me arriesgo bajo el cierre de su pantalón meto mi mano en su entrepierna, tomo su pene, lo saco para poder verlo y tocarlo como quiero. Su miembro es suave, caliente, esta duro como piedra, lo masturbo con mis manos y mi cuerpo me pide más así que dejo de besarlo, me agacho al nivel de su cintura, tomo su sexo en mis manos, lo llevo a mi boca lo lamo, lo chupo, lo degusto, es delicioso, y solo quiero lamerlo más, subo la mirada, veo su cara esta disfrutando tanto como yo, me mira a los ojos, no puede disimular el placer que le estoy dando, me agarra la cabeza por el cabello con sus dos manos de pronto comienza a moverse haciéndome sentir que soy suya embestida tras embestida y haciéndome saber que es mío con sus gestos de placer. Vuelvo a tomar el control de la situación y lo escucho decir entre gruñidos: - que Rico se siente, me gusta como lo haces - me hace sonrojar a pesar del momento le respondo que si con la cabeza por la excitación mirándolo siempre directamente a los ojos.
Oímos pasos y a toda prisa nos vestimos y nos calmamos, Me besa de nuevo con suavidad y nos despedimos para volver a la realidad con el deseo y la esperanza de una próxima vez.
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