Diario 8

La tristeza me invade el pecho como lo ha hecho en miles de oportunidades pero está vez, siento que duele muchísimo más.

Siento el dolor allí en el centro de mi pecho y como poco a poco se expande al resto de mi cuerpo, como si de una inyección se tratase.

Siento las lágrimas llegar al límite, me ahogan, se asoman a mis ojos pero no las dejo salir, no pueden salir. Soy una chica fuerte y las mujeres fuertes no demuestran su debilidad.

Me miro al espejo y pongo mi mejor cara, casi no se nota que estoy hecha trizas, pongo mi sonrisa y me concentro en el trabajo y nadie lo notará. Nadie me conoce lo suficiente como para notar mi actuación, y a nadie le importo lo suficiente como para preocuparse por mi.

Realmente alguien me extrañaría si decido desaparecer, creo que no, puede que lo notaran al mes de no saber nada de mi o cuando necesiten algún favor y no puedan ubicarme, porque solo para eso me buscan.

Bueno aunque no puedo demostrar mi debilidad ante otras personas, mi almohada no me juzga y puedo desahogarme con ella y ni siquiera quien duerme conmigo lo notará.

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