Relato 3
Acabo de llegar a la casa de mi nuevo amigo, finalmente decidimos conocernos en persona y salir a tomar algo. Teníamos un tiempo hablando por la aplicación en la que nos conocimos, una aplicación para hacer amigos. Cuando eres una persona tímida y que no sales mucho, solo puedes hacer amigos por internet.
Llegué justo a la hora acordada y él aún no estaba listo. Me reclame internamente por mi obsesión por la puntualidad. Se disculpó conmigo, él realmente es un chico amable, y me dijo que iba a darse un baño, que lo esperara en el sofá, si no era mucha molestia. Yo me senté en la esquina, coloqué mi cartera a un lado y puse mis manos sobre los muslos, un poco incomoda, pero agradeciendo su hospitalidad. Cuando ya iba camino al cuarto de baño, me dijo en tono de broma: sí, es muy incómodo esperar sóla, puedes venir a ducharte conmigo.- y se alejo sonriendo.
Me quedé sentada unos minutos pensando en sus palabras y me descubrí a mi misma sonriendo con picardía. Según yo, luego de mi última relación ya no sentía deseos, ni atracción por nadie. Pero allí estaba pensando en realmente aceptar su invitación, aúnque fuera en broma. Durante el tiempo que llevábamos conversando, se creó una conexión entre nosotros casi mágica, teníamos mucho en común y ambos nos sentimos bien hablando con el otro y fue por eso que decidimos conocernos en persona. Así que me levanté y camine buscando el cuarto de baño.
Al entrar a su recamara, él estába terminando de alistar todo para tomar su ducha y le dije tímidamente: acepto tu invitación.- sorprendido buscó otra toalla mientras yo comenzaba a quitarme la ropa, entonces me preguntó: ¿Estás segura de querer? Prometo ser un buen chico y no tocarte sino quieres.- yo me reí nerviosamente y le respondí: segura no estoy, pero es lo que quiero. Y ya sé, que eres un buen chico, amable y gentil, pero por favor no lo seas justo ahora.- me acerqué a él tome las toallas y su mano y lo atraje al interior del cuarto de baño.
El continuaba un poco sorprendido por toda la situación pero se notaba en sus ojos que él también lo deseaba y mucho, creo que hacía mucho tiempo que ningúno de los dos sentía ese tipo de necesidad. Se acercó más y se paró en frente de mí, soltó mi mano y con cuidado tomo mi cara con ambas manos y me besó. Un beso intenso, cargado de mucho deseo, yo fuí quien quedó desconcertada por un segundo, no esperaba que se sintiera tan bien, pero era algo fuera de este mundo, reaccione lo más rápido que pude y lo besé de vuelta colocando las manos en su cadera para atraerlo más a mí.
Continuamos besándonos pero sus manos ya no estaban en mi cara, ahora estaban por todo mi cuerpo, tocando mis brazos, mi espalda, mi abdomen y yo disfrutando cada toque proveniente de él. Yo acariciaba sus brazos y su espalda pero quería más, así que lo empujé no sé si al inodoro o a la tina, realmente lo único que no tenía en mi mente era el cuarto de baño, sólo sé que se sentó y yo aproveché para sentarme sobre él y poder besarlo más cómodamente, enrolle mís manos en su cabello y disfrute mucho más, ya que, estaba sintiendo su excitación debajo de mí.
¡Oh Dios! Él estaba tan excitado y todo era por un beso, pero yo tampoco me quedaba atrás, podía sentir mi entrepierna húmeda por la situación. Solte su cabello y tome sus manos y las coloque sobre mi trasero mostrándole que quería más de él, se sorprendió un poco pero no desaprovechó la situación, me agarró fuerte y me apretó contra su erección cosa que me excitó muchísimo más, solté un gemido que no pasó desapercibido e hizo que su erección creciera aún más. ¿Cuánto más podía crecer una erección? Estaba apunto de averiguarlo.
Me separé de él y me quite la ropa interior nunca había estado tan mojada, me dió vergüenza, mientras el se abrió la toalla dejando a la vista lo excitado que estaba y yo perdí la vergüenza, me arrodille frente a él y tomé su pene en mis manos y comencé a besarlo y lamerlo para sentir su excitación en mi boca, sé que lo disfrutaba podía sentir como se tensaba su pene en mis manos y en mi boca, el me tomó por la cabeza y comenzó a moverse en mi boca como quería, buscando más profundidad, hasta que, se desesperó y me levantó rápidamente contra la pared para introducirse en mi interior.
Solté un gemido de satisfacción al sentir como entró en mi, y él gruñó de placer, creo que ambos lo deseabamos con igual intensidad. Me miró a los ojos, buscando aprobación para continuar y yo asentí y entonces comenzó a moverse dentro de mi. Que bien se sentía aquel momento, el lugar se llenó de gemidos y gruñidos de placer, mi vientre comenzó a sentir la presión del placer y no pude aguantar el primer orgasmo, recién habíamos iniciado y ya estaba teniendo orgasmos, que vergüenza, pero a él no parecía molestarle, es más creo que lo inspiró aún más, así que él no se detuvo y continúo haciendome suya con una habilidad increíble sabía exactamente cómo tocarme y la intensidad de sus embestidas era perfecta, se acercó a mi oído y me dijo con la voz ronca por la excitación: creo que sí me deseabas bonita.- lo que encendió mis circuitos mucho más y me hizo tener un segundo orgasmo.
Me sentí avergonzada de nuevo y le dije entre gemidos: lo siento, quería esperarte, pero no pude.- entonces el sonrió de forma pícara y me dijo: me encanta que estés así por mí bonita, no te disculpes. Es delicioso sentirte.- me encantó escuchar sus palabras y le dije: a mí también me encanta sentirte.- entonces me cargó sin salir de mi y me llevó a la cama. Si en la pared era bueno, en la cama era aún mejor sentir su peso sobre mi intensificaba las sensaciones sólo podía gemir y decir su nombre mientras, invocaba a Dios, repetidamente y quien seguramente no era el más contento con lo que estaba pasando.
Aproveche un momento para voltear la situación y quedar sobre él. Quería ser yo quien le diera placer así que comencé a moverme suavemente sacando e introduciendo su pene dentro de mi para volverlo loco, seguía extremadamente mojada por lo cual era fácil pero lo lleve al borde del desespero y me tomó por las caderas y me embistió, apretandome fuerte contra él, logrando una penetración aún más profunda en la que ambos gemimos. Cómo me encantan sus reacciones de placer. Me miró intensamente y me dijo: no me tortures bonita o me tocará castigarte.- en esa posición tomo mis senos pequeños y se los llevó a la boca, lamiendo mis pezones mientras que con las manos los masajeaba y pellizcaba un poco. Pensé que moriría de placer.
Me tomó por las caderas y me levantó un poco para follarme rápidamente y me repitió nuevamente: esto es lo que estabas buscando, volverme loco.- y me dió una nalgada que me hizo gritar.- ¿Así te gusta bonita?.- Y con un movimiento experto se colocó encima de mi exigiendo una respuesta mientras me dominaba como quería. El placer no me dejaba conocentrarme y sólo podía gemir y responder: ¡si!, ah, sí, me gusta mucho, ah, ah.- creo que mi respuesta le encantó porque su respiración se aceleró y su voz se puso mucho más ronca me agarró con fuerza de las caderas y me penetró con fuerza diciendo: a mí también me gusta y mucho.- me excite demasiado nuevamente viendolo tan excitado y disfrutandolo tanto, sentía venir su orgasmo, y el mío quiso aparecer de nuevo pero lo aguante un poco, hasta que entre gruñidos lo escuché liberarse y sentír cómo se desahogaba en mí entonces deje salir mi último orgasmo del día en conjunto con el tuyo.
Quedamos agotados acostados en la cama y aún así me dió un beso y nos abrazamos en la cama para recuperar el aliento. Fue un momento súper tierno e íntimo, estuvimos en silencio mientras. Al recuperar el aliento nos dirigimos al baño para finalmente tomar una ducha, me temblaban las piernas por la experiencia, entonces él me tomó del brazo y sonrió, Estaba feliz, lo más feliz que lo había lo había visto nunca. Y me preguntó: ¿Estás bien bonita?.- y yo le sonreí de vuelta y contesté: estoy bien.-.
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